A la hora de trabajar nuestro objetivo principal es que los niños/as de nuestra Escuela sean felices, para ello la hemos convertido en un espacio familiar donde los valores afectivos y los intereses de nuestros niños y niñas primen por encima de todo, en un clima de seguridad y confianza.

Todas las actividades giran en torno al juego, consiguiendo así que actúen de forma natural y espontánea.

Trabajamos realizando proyectos alrededor de ejes organizadores funda-mentados en las rutinas. Hay una serie de rutinas sobre temas, centros de interés, psicomotricidad, etc. que van variando a lo largo de las semanas o meses y otra serie de rutinas que se realizan diariamente. Así conseguimos que las niñas y niños vivencien una serie de momentos significativos que van a marcar las pautas de su comportamiento a lo largo de los días.

Todas las actividades del centro se basan en el mismo proyecto, adaptándose a las distintas edades consiguiendo así una interrelación entre niños y niñas que les va a permitir relacionarse, observar, manipular, experimentar, descubrir… de manera que el ritmo de aprendizaje en todo momento esté marcado por los propios niños y niña

“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” Oscar Wilde.

Principios metodológicos

Debido a las características evolutivas del niño y niña de esta edad (0-1 años), que condicionan todas las actividades que puede realizar, los principios metodológicos que fundamentan nuestro proyecto son:

Globalización

El principio de globalización supone que el aprendizaje es el producto del establecimiento de múltiples conexiones, de relaciones entre lo ya aprendido y lo nuevo. A estas edades, los niños y las niñas están en la etapa más global de toda su vida, cualquier actividad que realicen desencadena mecanismos afectivos, cognitivos, comunicativos, creativos, imaginativos, de atención... Por ello, todas las actividades, todas las propuestas de trabajo del proyecto tienen un enfoque globalizado.

Diversidad

Cada niño y cada niña es único, con peculiaridades propias y con ritmos de aprendizaje distintos. Por ello, hay que tener en cuenta sus posibilidades, sus limitaciones, sus ritmos de aprendizaje, para que vaya desarrollando su personalidad de forma equilibrada. La escuela debe dar respuesta a esas diferencias desde que entra en ella. Deben realizarse actividades que refuercen los aprendizajes de unos y que amplíen los de otros. Para ello, se proponen una serie de actividades, y será el docente el encargado de seleccionar aquéllas que considere convenientes para cada niño y cada niña.

Aprendizaje significativo

Los aprendizajes que el niño o la niña realiza en esta etapa contribuirán a su desarrollo en la medida en que pueda atribuirle significados. Para ello, el niño y la niña deben poder establecer relaciones entre sus experiencias previas y los nuevos aprendizajes. El proceso que lleva a la realización de estos aprendizajes requiere que las actividades y tareas que se lleven a cabo tengan un sentido claro para los niños y las niñas. Por ello, nuestro proyecto presenta actividades que, por su contenido, desarrollo, diseño… atraen su interés.

Socialización y convivencia

Pretendemos a través de las actividades propuestas que el niño o la niña, a pesar del egocentrismo propio de esta edad, se adapte a las normas, juegue y comparta con los demás, se comunique, coopere… en definitiva que comience a socializarse, a convivir, a comunicarse.

Metodología activa

La actividad es la fuente principal de aprendizaje y desarrollo en esta edad. La actividad es imprescindible tanto para el desarrollo físico-psicomotor, como para la construcción del conocimiento. A través de la propia actividad, en continuo intercambio o interacción con el medio, el niño o la niña aprende y transforma la realidad. Por ello, se proponen actividades relacionadas con las necesidades, intereses y motivaciones del niño o de la niña, dándole ocasiones para que participe y sea protagonista de su propio aprendizaje de una forma tanto individual como colectiva.

Es imprescindible destacar la importancia del juego como actividad propia de esta etapa. El juego es una actividad natural en estas edades, potencia el desarrollo emocional, intelectual y social. No hay que hacer división entre juego y trabajo ya que el juego es el trabajo del niño y de la niña.